El Día de Muertos en México.

Cristian Rea García.

El Día de Muertos es una festividad clasificada por la UNESCO que es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura como parte del patrimonio intangible de la humanidad, siendo este un reconocimiento a su importancia, además de representar un compromiso para la conservación de la tradición.  El hecho es que con el paso del tiempo se ha puesto en duda la originalidad prehispánica que se le adjudica a esta tradición, y más recientemente se ha visto como amenaza la incorporación del Halloween como supuesta fiesta antagónica, todo ello ha provocado el replantearse el significado de la fiesta en el país, de ahí que dediquemos unas cuantas líneas a intentar desentrañar el significado actual de esta celebración.

 Dentro de los estudios de esta temática, se ha venido discutiendo si el Día de Muertos responde a una tradición prehispánica o es heredada de los españoles, si bien, ambas posturas coinciden en afirmar que se trata de una mezcla de nociones provenientes de las dos culturas, se disputa por reconocer el sentido original de la práctica, es decir, si es una tradición prehispánica que se acopló a los lineamientos católicos traídos por los españoles o por lo contrario, es una tradición católica que con el tiempo recuperó o incorporó prácticas prehispánicas.

 En Europa los católicos celebran desde el siglo XIII la festividad de Todos los Santos y la de los Fieles Difuntos a partir del siglo XIV. La primera como una muestra de respeto para todos aquellos que habían muerto en la clandestinidad y en defensa de la religión. Durante la antigüedad, en dicha celebración se exhibían tesoros, restos y reliquias cristianas para que los feligreses les rindieran oración, en cambio, ellos recibían indulgencias por su mediación para no caer en el purgatorio. El día de los Fieles Difuntos se conmemora a todos los católicos del mundo que han fallecido. estas dos festividades son las más importantes en cuanto a memorar a los muertos en el cristianismo.

 En el caso del mundo prehispánico, se sabe que varias de las culturas asentadas en el hoy territorio de México, desarrollaban un fuerte culto a la muerte, aunque en esta ocasión se abordará brevemente algunos aspectos de la cosmovisión de la cultura nahua. Dentro de esta cultura, se creía el lugar de reposo de los muertos estaba íntimamente relacionado con la muerte que había tenido la persona, aquellos que fallecieron por causas naturales o enfermedades no sagradas residían en el Mictlán, al Tlalocan iban quienes murieron en el agua, en el Tonatiuh ichan habitaban los que murieron a causa del filo de la obsidiana, es decir, los que dejaron el mundo terrenal en una batalla, a estos guerreros se le unían las mujeres que perecían durante el parto, debido a que se les consideraba como guerreras, por último se encontraba el Cincalco, lugar queera reservado para los niños.

 Lo anterior solo en cuanto a los posibles lugares de reposo que tenían las almas, un ejemplo de la complejidad que tenía la muerte para ellos. Una vez que arribaron los españoles y comenzaron a someter a los poblados indígenas, el culto a la muerte fue prohibido por considerarse pagano y poco ortodoxo en relación a sus prácticas cristianas en honor a sus difuntos, no obstante, la festividad de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos coincidían curiosamente con dos fiestas prehispánicas dedicadas a los muertos: Miccaühuitontli “Fiesta de los muertos pequeños” y Huey Miccaühuitl  “Fiesta de los muertos grandes”, esto ayudó a qué los pueblos indígenas aceptaran las celebraciones españolas, esto según el investigador Patrick Johansson, a que para ellos el hecho de poder recordar a sus muertos sin tener que esconderse, representaba una gran oportunidad.

 Lo importante de este choque de mundos, es la unión de creencias que se generó a partir de ella, pues se retomaron alguna costumbres y ritos prehispánicos relacionados con la muerte, mismos que se sumaron a las festividades cristianas, dando origen a una celebración única en su estilo, aunque afirmar que está festividad solamente fue la fusión de la cultura española con la cultura nahua sería erróneo, ya que sabemos de la herencia de los árabes, esto por su presencia en la península ibérica por muchos años, un ejemplo de ello es el nombre “alfeñique”, dulce considerado típico del Día de Muertos y que tiene sus orígenes en las ofrendas que se les hacían a los muertos el día de Todos los Santos. Además, se conoce que otros asentamientos prehispánicos rendían culto a la muerte, por lo que esta celebración que hoy en día se lleva a cabo a lo largo del territorio nacional se festeja con particularidades que la hacen diferente en cada sitio, debido al reconocimiento regionalista que es un distintivo en la manera en la que se expresa está tradición.

 Debido a lo anterior, es que la UNESCO haya hecho tal reconocimiento al Día de Muertos, pero entonces ¿cuál es el sentido original de la festividad? Debido al acercamiento que se tuvo para realizar este texto, se identificó que varios investigadores se posicionan en lados opuestos. Quién escribe estas líneas, se identifica con la noción de que se trata de una tradición heredada por lo españoles a la cual, como muchas otras, se les dio un sentido de pertenencia ligado con la época prehispánica; se trata pues, de un sincretismo cultural que se ha construido a lo largo de la historia, asimilando diversas prácticas y que llevó a una reinterpretación que ha sido explotada como atractivo turístico. Sin embargo, considero que la cercanía que tenían los antepasados prehispánicos con la muerte, fue lo que terminó por darle el sentido a la forma en la que se desarrollan las festividades, haciéndola única en su tipo y fungiendo como parte de la identidad del mexicano.

Entonces ¿se debe defender el Día de Muertos frente al Halloween? Es una pregunta un tanto controversial, debido a que la Iglesia incita a mantener una postura de defensa en cuanto a las prácticas extranjeras por hacer apología a las brujas, monstruos, diablos y otros seres paranormales considerados malignos, aunque estas celebraciones supuestamente “originales” ya fueron trastocadas por las prácticas prehispánicas. Otra de las preguntas en relación a esta discusión es: ¿resulta necesario olvidar una para celebrar otra? creo que esta pregunta ya está resuelta por el pequeño recorrido que hemos hecho, pero no está demás hacer un último comentario; hoy en día vemos las calles, casas, altares y otros sitios con flores de cempaxúchitl, alfeñiques, papel picado coexistiendo con brujas, esqueletos y calabazas, ninguna celebración subyuga a la otra, lo que se ha fomentado es mantener la tradición del Día de Muertos, el rito, la costumbre, pero eso no significa que se repudie al Halloween, mientras se mantenga la esencia de la festividad y no se tergiversen.

 A manera de conclusión puedo decir que es innegable el culto a la muerte que se desarrollaba en el territorio antes de la llegada de los españoles, muchas de las culturas prehispánicas realizaban ritos en torno a este aspecto, en ese sentido, no solo el Día de Muertos es una mezcla de dos culturas, sino que es una reunión entre varias prácticas de las culturas prehispánicas, si a eso le sumamos el legado árabe en la cultura hispana, todo ello se integró hasta el grado de confundirse, por lo que el verdadero sentido de la tradición ahora podría ser irreconocible  por la acumulación cultural fomentada por mestizaje, lo que es cierto es que todas esas prácticas han sido acogidas por el pueblo mexicano y sobre todo realizadas bajo su peculiar relación con la muerte, su espíritu festivo, creatividad y actitud transgresora, viviéndose de distinta manera, resultando a que estos días no sean de duelo ni de luto, porque no duele, es un momento de fiesta colorida, para los que ya no están aquí y se prepara para su visita.

Fuentes Consultadas

BRANDES, STANLEY, “El Día de Muertos, el Halloween y la búsqueda de una identidad nacional mexicana”. En Alteridades, vol. 10, núm. 20, julio-diciembre, 2000, pp. 7-20

CONACULTA, “La festividad indígena dedicada a los muertos en México”. En La festividad indígena dedicada a los muertos en México. México: CONACULTA, Patrimonio Cultural y Turismo, Cuadernos núm. 16, 2006, pp. 13-22

DENIS RODRÍGUEZ, PATRICIA BEATRIZ; HERMIDA MORENO, ANDRÉS; HUESCA MÉNDEZ, JAVIER, “El altar de muertos: origen y significado en México”. En Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad Veracruzana, vol. XXV, núm. 1, enero-abril, 2012.

JOHANSSON, PATRICK, “Días de Muertos en el mundo náhuatl prehispánico”. Estudios de Cultura Náhuatl, núm. 34, 2003, pp. 167-203.

MENDOZA LUJÁN, JOSÉ ERIC, “Que viva el Día de Muertos. Rituales que hay que vivir en torno a la muerte”. En La festividad indígena dedicada a los muertos en México. México: CONACULTA, Patrimonio Cultural y Turismo, Cuadernos núm. 16, 2006, pp. 23- 40.

MALVIDO, ELSA, “La festividad de Todos Santos, Fieles Difuntos y su altar de muertos en México, patrimonio “intangible” de la humanidad”. En La festividad indígena dedicada a los muertos en México. México: CONACULTA, Patrimonio Cultural y Turismo, Cuadernos núm. 16, 2006, pp. 41-56.


Historiador del Museo de Celaya, Historia Regional.

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