IMPERIO, Adaptación y Dirección: Rodrigo González, Basado en la novela homónima de Héctor Zagal.

Imperio es un monólogo que aborda las reflexiones del emperador Maximiliano de Habsburgo, durante sus últimos días de vida en México.


Con la musicalización de un piano en vivo, el personaje se cuestiona los motivos que tuvo para venir a este país, mismo que nunca terminó de comprender y que finalmente lo derroca.

El drama de este pasaje histórico acerca al público a la historia, a la lectura y al teatro; permite reflexionar cómo nuestras decisiones trascienden sobre nuestro país como protagonistas de nuestra historia.

Maximiliano de Habsburgo aguarda el final en la celda de un convento en Querétaro. Como príncipe católico, reza a Dios y a la Virgen, mientras revisa su vida y se arrepiente, pero juzga también a quienes lo traicionaron, lo engañaron, lo obligaron a embarcarse en la aventura que le cobrará el precio más alto que un hombre pueda pagar.


Con agudo instinto narrativo, Héctor Zagal reconstruye los momentos finales de uno de los capítulos más apasionantes del siglo XIX mexicano, el Segundo Imperio.


Sin prejuicios falsamente patrióticos y con genuino interés en las circunstancias de aquellos personajes marcados por la tragedia, Imperio nos sumerge en un enigmático episodio de historia y ficción en el que los mexicanos desconfiaron de su propia capacidad para gobernar el país.

El emperador Maximiliano descrito por el escritor Héctor Zagal Arreguín en la novela Imperio cobra vida en la propuesta escénica homónima, presentada en Alcázar del Castillo de Chapultepec.


Somos nosotros los que protagonizamos la historia y somos nosotros los que tomamos las decisiones. El no hacer nada por este país, también es una decisión y tiene consecuencias, esa es la reflexión que comparte en la obra Imperio su director y adaptador Rodrigo González.


El monólogo, esta a cargo de los actores Ricardo Kleinbaum y Ernesto Godoy (alternando) quienes revivieron a un emperador Maximiliano de Habsburgo engañado y confrontado consigo mismo.


Con sus pisos de mármol y en medio de un jardín iluminado, el Castillo de Chapultepec se convierte en la escenografía perfecta y natural en la que el actor es acompañado por la música de piano a cargo de Alonso J. Burgos.

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